

Es un trabajo magnífico que demuestra que la televisión puede ser un formato de posibilidades infinitas. "Caida y auge de Reginald Perrin" tiene como virtud principal ser un producto sin igual, sin continuidad, un extraño artefacto no identificado en el medio audiovisual. El guión es excelente, pone en tela de juicio a nustra sociedad, pero no desde un punto de vista marginal o periférico, sino a través de un sujeto que es el vivo retrato de un hombre de mediana edad con una economía solvente. Este hombre el señor Perrin tiene familia, es directivo de una empresa de postres, tiene una buena casa, pero algo falla en su vida... la monotonía, la repetición de pautas, el ambiente de su empresa... nada parece tener sentido en la vida de Reggie Perrin y esto empieza a alterar su estado de ánimo, llevándolo a una especie de locura/liberación con la que romperá esta aparente tranquilidad. Simula un suicidio y adopta nuevas personalidades. Presencia su propio funeral y finalmente vuelve con su mujer transformado en otra persona. En la segunda temporada Perrin vuelve a ser él mismo, es despedido de la empresa de postres y monta un negocio de cosas inutiles llamado "Basura" que contra todo pronóstico se convierte en un éxito haciendo de Reggie un hombre muy rico. Finalmente cansado del negocio decide hundirlo ocntratando a todos los inútiles, incluido su antiguo jefe, que trabajaban en la empresa de postres. Su tactica no da el resultado previsto y el negocio continúa siendo un éxito. Al final él y su mujer deciden simular juntos un suicido y alejarse de todo. En la tercera temporada Reggie concentra todos sus esfuerzos y dinero en montar un centro en el que la gente pueda sentirse bien y encontrar la paz. Para ello vuelve a contratar a todo el personal de su antigua empresa, tienen unas semanas de formación y finalmente ponen en práctica lo aprendido con los clientes. Todo termina siendo un desastre y Perrin es contratado en una empresa regentada por el hermano de su anterior jefe, y este es de hecho su nuevo superior, volviéndose a ver atrapado en la misma situación que al principio, el suicido vuelve a convertirse en una opción...
Como decía el guión analiza de forma crítica y muy cínica toda aquello que en principio debería generar satisfacción en el hombre moderno y urbanita (familia, trabajo, posesiones, posición social, amigos...) y que en realidad solo consiguen neurotizarlo y alejarlo cada vez más de su propio Yo. Los estamentos sociales están muy bien representados, por ejemplo la familia como un entorno generador de incontables conflictos y asimilación de sujetos que a uno no tienen porque serle nada simpáticos (cuñados, yernos, suegras...) o el entorno laboral que puede ser un espacio jerarquizado en el que se realicen actividades inútiles y se tengan roces con compañeros cuyas actitudes puedan resultarte del todo incomprensibles. Lo interesante de Reggie es que es un tipo con el que podemos vernos representados inmediatamente. No es un loco y de hecho seguro que en más de un momento casi todos hemos pensado "al diablo con todo...", volver a comenzar, ser otro o simplemente no seguir las directrices que poco a poco van controlando nuestra vida.
"Caida y Auge de Reginald Perrin" se apoya por supuesto en un libreto de calidad, pero es imposible comentar la serie sin hacer referencia al soberbio trabajo de los actores, porque simplemente lo que hace su protagonista Leonard Rossiter es pura magia, un auténtico tour de force interpretativo ya que es el personaje central y está practicamente en el 100 % de las situaciones. Su trabajo físico y vocal es extraordinario y demuestra ser un actor de una capacidad expresiva descomunal (se hace absolutamente imprescindible verlo todo en versión original), junto a Rossiter los demás actores están también fantásticos especialmente Pauline Yates (su mujer) y John Barron, que hace de C.J. (su jefe). Las escenas con estos dos son simplemente increibles y recomiendo detenerse en ellas y verlas varias veces para descubrir la infinidad de matices que estos increibles actores podían desplegar (tanto cuando dialogan como cuando escuchan).
La serie fue un gran éxito en su momento, alcanzando en Inglaterra enormes audiencias y no es para menos, los guiones de David Nobbs están cargados de verdades como puños y su humor es inteligente e impertinente. Doy fe de que a día de hoy "Caida y auge de Reginald Perrin" no solo no es un producto pasado de moda, sino que además resulta de lo más perturbador y diferente. Una gozada que recomiendo fervorosamente.